domingo, 11 de septiembre de 2011

.:: Australia 32 . Italia 6 ::.

El parcial por 6-6 atisbaba una sorpresa por parte de la Azzurri, pero en el complemento Australia no perdonó y sumó bonus con 4 tries. En Italia hubo 4 representantes argentinos




El resultado de la contienda (32-6) refleja a la perfección lo méritos de unos y otros. Los wallabies pusieron el juego, la velocidad y la clase, que superaron a una selección azzurra que, aferrada al empuje de sus delanteros, no ofreció alternativas para superar a la defensa rival


Quizá a causa de la lluvia, la primera mitad quedó empantanada con el juego de Italia. Con multitud de golpes de castigo y los pateos como tónica general, el encuentro se comenzó a volver bronco y sin alternativas. Ningún de los púgiles conseguía hacerse con las riendas del partido, a pesar de que eran los wallabies quienes se adueñaban de la bola para imprimir velocidad al juego con su línea de tres cuartos. Por su parte, la consignas de Nick Mallett a los italianos eran claras: mantener el balón con sus delanteros y zafarse con el pie, sin miramiento, de la presión australiana.


El resultado de tanto y tanto pateo fueron continúas idas y vuelas entre las que, como era previsible, el marcador se abriría con la conversión de algún golpe de castigo. El primero en acertar a colar el balón entre palos fue el apertura wallabie Quade Cooper, que consiguió inaugurar el marcador y adelantar a los suyos. Una circunstancia que no trastocó los planes del combinado italiano que, comandados por sus 'gordos' con Castrogiovanni a la cabeza, conseguían ganar metros no sin pelear cada palmo de terreno. Una alternativa que, unida a la rigidez defensiva de Australia, acabó por enturbiar el juego, ya que los australianos se unieron a sus rivales para tratar de estorbar y no dejar jugar al contrario. Por todo ello, los 12 puntos que subieron al marcador en el primer tiempo (6-6) fuero a consecuencia de las conversiones logradas por Mirco Bergamasco para Italia y Quade Cooper para Australia.


El guión de la segunda mitad fue completamente distinto. Un juego eléctrico por parte de ambos conjuntos que saltaron a la cancha para intentar cerrar el partido. Y cuando parecía que la selección azzurra comenzaba a trenzar jugadas con pases a la mano, llegó el vendaval de juego australiano que desbarató, en apenas diez minutos, todas las opciones del conjunto comandado por el sudafricano Nick Mallett.


Fue entonces, cuando la línea defensiva italiana comenzó a mostrar las fisuras propias de resistir la presión durante 50 minutos y los wallabies empezaron a gustarse para aprovechar esos resquicios imprimiendo velocidad a sus pases. Con las ideas muy claras para combinar el pick and roll de sus delanteros con la velocidad en el juego de tres cuartos, los australianos llegaron a la zona de marca azzurra para posar hasta en cuatro ocasiones. Ben Alexander, seguido de Adam Ashley-Cooper, del jovencísimo James O?Connor y de Digby Ioane, sumaron un total de 26 puntos que sirvieron para que el combinado de Robbie Deans dejase claro que no se ha desplazado a territorio hostil para otra cosa que no sea dar guerra.



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