lunes, 3 de agosto de 2009

.:: URBA G. IV: Campana 16 - San Miguel 21 ::.

Cada vez que se encuentran dentro de un campo de juego 15 jugadores vestidos con los colores del tricolor y otros tantos con la casaca del Santo del Oeste, se desata una intensa batalla por la victoria. El cruce entre ambas escuadras se ha transformado en un espectáculo imperdible, repleto de emociones, jugado hasta la última gota de sudor y coronado por definiciones dramáticas. Los dos últimos enfrentamientos dan cuenta de ello.

En el cotejo de la primera fase, Campana visitó a San Miguel y , tras batallar a lo largo de 80 minutos en un partido intensísimo y cargado de roces, se volvió con un triunfo sobre la hora (14-13) que lo mantenía con vida en la pelea por clasificar al R III.


El sábado pasado, los Santos viajaron a territorio portuario con ansias de revancha y ensimismados en un objetivo trascendental: cantar victoria para seguir por la buena senda en el certamen de Reubicación. Del otro lado, los campaneros aguardaban la llegada del equipo del Oeste sabiendo que deberían jugar al máximo de sus posibilidades y, a su vez, reducir el margen de error para quedarse con el éxito en casa.

Lo cierto es que la visita arrancó con todo: se adueñó de la guinda y empezó a manejar los hilos del partido de acuerdo a su conveniencia, jugando las primeras puntadas con los gordos, haciendo retroceder al tricolor, y luego soltándola hacia los backs, quienes desplegaron un interesante repertorio de jugadas combinadas con los delanteros para penetrar la defensa anfitriona.
El desarrollo del partido durante el primer tiempo fue algo contradictorio; mientras San Miguel disponía de la ovalada y se convertía en el dominador territorial del encuentro, Campana se imponía con suma claridad en todos los scrums propios y en algunos ajenos. El line fue una de las facetas más disputadas estadísticamente hablando, aunque la visita sacó una luz de ventaja al robar un par de pelotas en la altura.
A los pocos minutos aparecería en escena la figura de la tarde. El back Diego Taraborelli estampó el 5-8 parcial al quebrar la defensa campanense e ingresar a pura potencia al ingoal con una marca encima. Luchetta falló la conversión por muy poquito, pero a los pocos minutos amplió diferencias con un penal.

El cotejo seguía con un ritmo frenético y Campana volvía a desnivelar el tanteador en su favor gracias a una desinteligencia defensiva del Santo: Elvio Rosa, segundo centro campanero, pateó un kick corto a las espaldas de la línea visitante, la guinda ingresó al ingoal, el fullback de San Miguel se complicó solito al tratar de anular y el 15 del tricolor sacó provecho absoluto de la situación al zambullirse sobre la pelota para clavar el 10 - 11 transitorio al cabo de los primeros cuarenta minutos.
Finalmente, y cobrándose la revancha de la derrota que los campaneros les propinaron en la primera ronda, los del Oeste descorcharon a cinco del cierre, cuando Diego Taraborelli bloqueó una patada del apertura local, se hizo de la guinda y apoyó pegadito a la bandera para desatar el merecido festejo de la parcialidad visitante.
Con cinco minutos por delante, Campana siguió yendo para delante pero se topó con la férrea defensa de San Miguel y, por supuesto, con los errores de manejo que se repitieron a lo largo del cotejo.

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